Tánger puede parecer caótico,

desordenado y algo difícil.

Pero es cuestión de tiempo verlo con otros ojos.

Spanish Cathedral Tánger

Aquí empieza mi viaje: Tánger, viajar sola.

 

Tánger se hace llamar “la puerta a África“, y no es casual. Cuenta con una cercanía a España de unos escasos 38km en línea recta. Lo que viene siendo unos treinta minutos en ferry de cruce. Solo media hora para cambiar de cultura, de religión, de forma de vida, costumbres, alimentación o modales. Para Europa una puerta bien abierta, y podréis verlo.

El contacto mediante el turismo es inmenso. Cada día esta ciudad recibe con los brazos abiertos a incalculables extranjeros que conocerán, de un modo u otro, un Marruecos eterno.

La historia de esta ciudad no deja indiferente. Podemos decir que Tánger ha sido de todos y de nadie. Ha tenido épocas gloriosas y las ha tenido también tristes. Podéis conocer un poquito más leyendo en blogs, páginas o enciclopedias. Sin embargo la mejor opción es dejar que un lugareño acabe por narrar la historia de su propia ciudad. (En la Lonely Planet, para los que prefieran viajar con guía, os encontraréis un breve resumen de cada ciudad, puntos de interés, etc. Mi perfecta compañera de viaje).

 

Aterrizaje:

Como comenté en “Marruecos, minuto cero” Tánger fue mi toma de contacto. Llegué en un vuelo Ryanair desde Madrid, 20€, todo una ganga. Nada más aterrizar me tocó lidiar con un taxista para que me llevara desde el aeropuerto a mi hostel. Mal echo, con los taxistas no se lidia.

  • Consejo número 1 (de muchos): El precio del taxi se zanja ANTES DE SUBIRSE AL TAXI! Y sí, somos todos muy aburridos diciendo lo mismo. Pero acabarás subiéndote a un taxi sin aclarar el precio pensando “que majo este señor, no hay problema y pagando tres veces más de lo que deberías.

Exactamente lo que me tocó hacer a mí, pagar 200dH por un taxi que realmente me tendría que haber costado entre 50 y 70dH. (Para hacer el cambio rápido de € a Dirhams ten en cuenta que el dH se divide en 100céntimos. Por lo tanto 1€ son 10dH, 200dH=20€. El valor real es algo superior pero muy poco, al menos en este momento.)

Melting Pot Hostel / Tanger

Alojamiento:

El hostel en el que me alojé la primera noche estaba dentro de la Medina de Tánger. Es un juego que he llevado a cabo en todo mi viaje. Hay dos motivos por los que prefiero alojarme en la Medina (o a ser posible en la Kashbah). En primer lugar la ubicación es más complicada que si estás en la Medina Nueva. Eso hace que el precio por lo general sea más bajo. En segundo lugar, estás obligado a entrar. Suena un poco brusco pero si el primer día no llego a reservar mi noche en la medina no la hubiera vivido desde dentro. Puede que ni siquiera llegase a callejear por ella.

En líneas generales y siguiendo un poco el sentido de mi viaje, he intentado reservar noches en hostels del estilo albergues, mochileros y gente joven de diferentes partes del mundo. Coincides en zonas comunes o habitaciones y eres de la misma ciudad que alguien al azar. Viajáis por el mismo motivo o simplemente acabáis saliendo juntos a beberos un té al anochecer. Sonrisas que se encuentra el viajero solitario, que nunca viaja solo. (Subiré los lugares en los que me he alojado e info. al respecto en breves.)

Recuerdo que después de salir a pasear Tánger (Perderme, encontrarme y alucinar un poquito bastante al ver Marruecos por primera vez) tuve que volver al hostel urgentemente. Mi querida regla vino a verme de sorpresa y necesitaba cambiarme. Cuando intenté salir a cenar el sol había desaparecido. Era noche cerrada en una medina laberíntica y carente de sentido. Volví a la habitación creyendo que no iba a cenar más que un panecillo que llevaba en la mochila. Allí me encontré allí con mis compañeras de habitación, Mexicana y Argentina. Dos mujeres viajeras maravillosas con las que charlé largo y tendido. De las que recogí muchos y muy buenos consejos. He de añadir que era su ultimo día y fueron de las (muchas) personas que me juraron que no volverían a Marruecos, o al menos en largo tiempo.

Esta es una opinión con la que me topé prácticamente día tras día. Por supuesto no es la mía, yo he vuelto enamorada de este país y sé que en breves volveré a dejarme caer queriendo. Por ello insisto en el motivo que te impulsa a viajar. Marruecos es un país al que hay que llevar la mente bien abierta. Cada vez que alguien te insista en una venta, terraza o callejón responde “la, shukraan” firme y seria. Pero por dentro rómpete de la risa.

  • Consejo número 2: No te tomes los gritos de la gente, sus insistencias y su carácter demasiado a pecho. Viaja con todos tus sentidos puestos, sobre todo si viajas sola, pero no crees situaciones de pánico en tu cabeza que no existen realmente. Sé tajante y seria, y por dentro sonríe todo el tiempo. Disfruta de tu viaje. De corazón, vívelo.

Mi último día en Marruecos volvió a ser Tánger. 

Esta vez dos noches en un hostel muy económico pero algo más formal. No me resultó del todo acogedor. La gente con la que coincidí era bastante fría y la dueña algo seria. Aún así el servicio fue excelente y tuve la suerte de entablar conversación el último día con el chico de recepción nocturno. Un joven Marroquí del barrio que me explicó durante horas la historia de la ciudad, religión, cultura y costumbres. Compartimos risas e incertidumbre. Diferencias abismales para observar así, mientras Tánger rompía a llover en una medina que acabó por enamorarme, cómo dos vidas tan diferentes pueden llegar a cruzarse. Y cómo pueden coincidir en aspectos tan puros como la familia, la educación o los sentimientos.

Tanger fue principio y final de forma totalmente opuesta. Salí huyendo el primer día y regresé queriendo quedarme para siempre. Uno de los puntos más importantes que ha hecho de este viaje tan cercano ha sido el alojamiento. En dónde, con quién y de qué manera.

En resumen:

Si quieres viajar barato y alojarte en lugares económicos, con un buen servicio, higiene, wifi y desayuno… adentrate en la zona Vieja. Callejea y pregunta precios si tienes tiempo, o haz una reserva por internet.

Yo he utilizado en prácticamente todo el viaje booking (REGÍSTRATE DESDE AQUÍ Y CONSIGUE UN 10% DE DESCUENTO EN ALOJAMIENTOS) ) . Podrás leer comentarios de otras personas, buscar por ubicación o pagar al llegar al hostel.

Si lo prefieres tira de Airbnb o Couchsurfin. Yo les eché un vistazo pero los hostels eran más baratos en muchos casos y me ahorraba esperar una respuesta.

sweet Morocco / Tanger

 

La Medina:

La Medina Vieja de Tánger se encuentra justo encima del Puerto. No tiene pérdida alguna, tanto si llegas en autobús como si lo haces en ferry. Podrás ver desde el paseo de la costa (Av. Mohammed VI / Av. d’Espagne) la fortaleza que la rodea. Dentro de la Medina encontrarás la Kashbah (“pequeños” espacios amurallados de origen bereber). En ella hay un Museo en el que conocer la historia de la ciudad y cuenta con el precioso Jardín del Sultán, pecado perdérselo.

  • NOTA La Kashbah está pegada a la Medina. Es también un laberinto de callejones pero en ella reduces extensión para perderte. Por ello es una buena opción para hospedarse en las grandes ciudades.

Dentro de la Medina de Tánger se encuentra el Zoco Chico “Souq Dakhel”. Sin duda una de las calles con más encanto de esta Medina. Cuenta con una plaza en la que disfrutar de un delicioso té. Venta de comida en todas las esquinas y puestos de artículos por doquier. Si subes por ella llegarás al “Grand Socco” y a la “Plaza del 9 de Abril” siempre repleta de familias. Mujeres y niños viendo la vida pasar con una sonrisa en la cara. Desde esa misma plaza puedes avistar locales en los que disfrutar de un “Tajin” espectacular o de uno de los puntos mas importantes de venta de fruta y verduras frescas de Tánger. (Si no me equivoco es la Rue de la Kashbah).

No desesperes si acabas de llegar y nada tiene sentido.

No lo tiene, y eso es lo mejor de todo. Crea contacto con los conceptos “medina”, “regateo”, “té a la menta” y “estoy perdida”. Disfruta de una Medina con vistas al mar y si el tiempo te acompaña llegarás a avistar tierra Española a lo lejos. Termina el día agotada de subir y bajar cuestas, aprovecha el turismo y las ventajas que te proporciona.

Tánger es una de las pocas ciudades en las que prácticamente todos los residentes hablan español. Incluso puedes pagar en Euros en ciertos puntos (taxis o hostels). A medida que desciendes por Marruecos predomina la lengua Francesa con el turista y si no es tu fuerte tendrás que hacer como yo, el lenguaje internacional de los signos mezclados con un Inglés que de poco les vale a muchos.

Tanger b&w

 

Qué ver:

Las personas no son otras cuando salen de la Medina. De todos modos es cierto que si vas más allá del Zoco Grande y recorres la parte nueva de la ciudad existe una diferencia. Disminuye el bullicio, la velocidad y palabrería en general.  En la zona Este o Noroeste de Tánger tenemos el Puerto y justo a su derecha la Bahía de Tánger. Esta cuenta con una playa inmensa a la que llevarse unos dulces como despedida.

Si atravesamos la Medina, a escasos diez minutos andando podemos visitar la Catedral española. Acto seguido nos encontraremos con la Mezquita de Mohammed V . Para llegar a ella toca cruzar un nudo de calles en los que los semáforos ni pinchan ni cortan, Divertidísimo! En la misma calle, y para quien disponga de algo de tiempo, está la Galería del Instituto Cervantes.

Los lugares que de veras merecen la pena desde mi punto de vista, además de lo ya nombrado, son:

La Gran Mezquita (desde fuera a no ser que seáis Musulmanes practicantes). Los Jardines de Mendubia (en los que consumir unas fresas recién compradas y un delicioso Rgayef). El Café Hafa (local en el que fumaban hachís los Rolling Stones). Y el Gran Café de París (un salón literario épico) entre otros.

Pequeños consejos:

  • Puedo recomendar lugares, puntos de interés, zonas, tiendas, hostels e incluso muchachos a los que comprarle el pan (si es que siguen en el mismo rincón). Pero no puedo recomendar un solo restaurante en todo Marruecos. Los mejores platos que he probado los hacían en la calle, en locales que no llegaban a ser más que un hueco en un sótano, o en los callejones más estrechos y recónditos de la medina.
  • Si quieres probar la comida de la zona o beber un auténtico té a la menta: Dirígete a locales en los que haya marroquíes, cuantos más mejor. Lo mismo con los puestos callejeros de carne, pan o verduras.
  • Si en algún momento estás perdido. En Tánger o en una gran ciudad pregunta por tu destino a una persona que se encuentre dentro de un establecimiento. A un trabajador, preferiblemente que esté ocupado, ya que no les importará dejar su lugar de trabajo para acompañarte. De esta manera evitas que las personas de la calle te cobren por las mismas indicaciones que puedes conseguir de forma gratuita. A no ser que prefieras que te acompañen hasta la puerta, pero eso tiene su precio.

Yo ya he hablado demasiado sobre esta ciudad.

Si tienes alguna duda, quieres referenciasdirecciones específicas o ayuda solo DÍMELO. Si en lugar de dudas tienes respuestas y estás deseando contarnos tu viaje, MADRE MÍA CUÉNTAMELO YA! Estoy deseando compartir opiniones y recuerdos.

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